Hoy en series television medicos: el vestido rosa de Izzie. La decisión de Meredith. El post-it de su boda con Derek. Son muchos los recuerdos que nos ha dejado Anatomía de Grey. Recuerdos que seguramente tardaremos en olvidar a pesar que consumimos series a una velocidad de miedo.

¿Quién no se acuerda del Dr.McDreamy? Aparentemente Anatomía de Grey puede parecer frívola, superficial: La típica serie de médicos en la que todos mantienen relaciones con todos y encima son guapos. Lo es. Pero también es mucho más y nos lo demuestra en los primeros capítulos. Estamos hablando de superación, de amistad, de amor…Amor físico sí, pero también amor al trabajo. Anatomía de Grey nos recuerda que tenemos y debemos estar unidos. Y la prueba son Meredith y Christina. Las temporadas han ido empeorando: la primera y la segunda son prácticamente inmejorables. La tercera no está nada mal, y la cuarta se deja ver. Pero las dos siguientes temporadas son porquería. Así de claro. Sí, se pueden ver claro. Pero mejor que sea un domingo por la tarde y tengas un poco de resaca. La octava, en cambio, ha pegado un cambio. Han vuelto a la calidad de la primera. A sus bromas, a la unión. A esos pacientes que sin saberlo, intervienen en la vida de sus médicos. Pero sin diálogos estúpidos y reiterativos. Porque esto era lo que hacía especial Anatomía de Grey: Su vida profesional influía en su escasa vida personal. Las tragedias de los pacientes les hacía reflexionar. Pero no era evidente ni fácil. Era humano.
El otro punto que hacía,- y hace-, especial a ésta serie son sus personajes. Por ese motivo una servidora decidió dar otra oportunidad a la serie y ver esas tres temporadas que hacen aguas. Porque del mismo modo que todos los que hemos visto Friends nos damos cuenta que echamos de menos a Monica o a Joey, me acordé de la amistad de Meredith y Christina. De esa que a pesar de las malas temporadas sigue intacta.
Esa que te hace prácticamente llorar de alegría cuando las ves riéndose sin parar, borrachas como una cuba en medio del partido de béisbol. Por eso Anatomía de Grey es una buena serie. Sí, es un culebrón de médicos. Pero está bien hecho. Y si alguien duda de eso le retamos a que vea las dos primeras temporadas sin soltar una risa o una lágrima. Si ya las has visto no harán falta palabras ni imágenes, solo un nombre: Denny Duquette.
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